Wednesday, June 25, 2008

La otra cara de la luna…..

Hace unos meses cambié de domicilio.  Y con ello cambia mi vida aquí, cambian las rutinas, las costumbres, la comida, el ritmo de vida, la gente que me rodea, el nivel de gastos… cambio yo.

El cambio ha sido sustancial pero me está permitiendo conocer la otra cara de la luna.  Este es un país de contrastes por si solo pero si a esto le sumas además todo lo que respecta al mundo del “blan” (forastero… que no blanco, como nos llaman los haitianos a todos los extranjeros ya sea un negro de Nigeria que un caucásico de Italia) entonces tienes la sensación de vivir en dos mundos paralelos e inconexos con demasiada frecuencia y esto rompe almas.

Paso estos días saltando de la cerveza al champán (citando a Nacha Guevara) en un abrir y cerrar de ojos…. Normalmente viajo en tap-tap y una mañana me encuentro yendo a la oficina en un coche del cuerpo diplomático de no digo que organización. Visito Balan, la población más pobre que conozco, me inundo de las miserias de sus habitantes y por la noche fiesta privada de los cachorros de los magnates de este país. Como un arroz con habichuelas por la mañana con los compañeros  de la oficina y para cenar un pescado (aquí esto si que es un verdadero lujo….) en un restaurante con los amigos españoles que nos vamos conociendo… Saludo y hablo con mis antiguos vecinos y me cuentan sus necesidades de comida, de trabajo, de no violencia, de agua y pocas horas más tarde puedo escuchar una conversación en la que se discute sobre el color apropiado de un vestido de 600 dólares para ir a la fiesta del futuro nacimiento de la hija de alguno de los dueños de este país…. Esto rompe almas y corazones….

Pero estoy acompañada y esto cura. La comunidad española, los “blan” (por no citar nombres, la lista es larga….) está siendo un regalo para mi. En los días que vivimos, conocer buena gente no es fácil y además  conocerlas a raudales, como lo hago yo ahora, es un regalo del cielo. Y no sólo porque conozcan las circunstancias que acompañan al voluntariado y sean generosos conmigo (GRACIAS!) si no porque compartimos discusiones, sentimientos de frustración, problemas de gestión en los proyectos, esperanzas, desilusiones, enfados, abrazos, baile, humores sarcásticos, alguna que otra noche loca  y  hasta chismorreos. Compartimos con la compañía de una cerveza, una tortilla española, una barbacoa-asado, de un desayuno o de un bien intencionado y casero aperitivo de domingo y sobre todo compartimos la preocupación, el miedo, de que en cualquier momento esto reviente y nuestras almas ya nunca puedan curarse….  Gracias!


NOTA: …lo más duro se queda en las despedidas que ya se han vivido, en las que se vivirán, en lo temporal de estas relaciones… pero esta temporalidad hace que se viva el presente con una intensidad inusitada que forja fuertes lazos y nos educa en disfrutar, en masticar, en saborear el momento (bueno o no tan bueno) y el espacio (sea en donde sea)  en el que verdaderamente se vive, se está viviendo.

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Wednesday, June 4, 2008

Haití no tiene oro pero es un país rico

En estos días
se habla de Haití, como se habla de otros muchos lugares en los que la mayor parte de sus habitantes sufren el mordisco del hambre, el desempleo, la falta de educación, las plagas que se extienden por la insalubridad de los barrios atestados de basura, la falta de asistencia sanitaria, la respuesta de la naturaleza que llega con los grandes desastres a causa de nuestra mala mano sobre ella, la del ser humano: erosion, desertización, bosques arrasados y con las lluvias, desprendimientos y la falta de canalizaciones. Como otros países, Haití es un pueblo en eterna alerta, en crisis permanente, en constante emergencia.

Pero no solo les ocurre esto, además sufren la peor de las enfermedades: el olvido, el desinterés, la despreocupación de sus gobiernos, de los politicos votados y elejidos por sus ciudadanos desposeidos y la falta de politicas internacionales efectivas.

46% de la población desnutrida, 75% de la población que vive con menos de dos dólares diarios, 80% de paro, 52 años de esperanza de vida y casi 20% de mortalidad infantil… son cifras,  porcentajes vergonzosos, conocidos y manejados por todos los implicados, los interesados …¿en que esto no cambie?…. ¿Por qué? Soy testigo a diario de la mala práctica, del abuso, de la corrupción, de la mala gestión… ¿por qué? ¿A quién le interesa que esto no cambie? Haití no tiene oro, no tiene petróleo ni diamantes, no produce nada… Y mientras la mayoría de los haitianos gritan de hambre con razón…   otros, la mínima minoría, llenan sus arcas para llevarlas fuera del país, dejando e incentivando que su tierra sea un coladero de ilegalidades.

Pero Haití es un país rico. Rico en alegría, en arte: la música, la pintura, esculturas y tapices  cubren sus calles junto a la basura. Es rico en la lucha constante y sin tregua de su gente contra la muerte que camina tan cerca de la vida, de tanta vida. Rico en coraje, en el valor de unos pocos que no se achican ante secuestros, ante asesinatos por intereses políticos que todo el mundo conoce pero que jamás se descubrirán. También soy testigo a diario de esto y me llena de esperanza …
…de esperanza en el trabajo bien hecho que poco a poco devuelva la confianza en las personas que manejan los hilos de este país. Esperanza en que las reuniones de las agencias internacionales en Roma o en donde sea, las reuniones de los que manejan los presupuestos a nivel mundial, en vez de incrementar algunos salarios desproporcionados a los sres. y sras. profesionales de la cooperación y de los expertos en política internacional, aseguren en algún momento el  reparto equitativo de la riqueza mundial. Esperanza en una completa limpieza de intereses (locales e internacionales) para que quede sólo el interés por la justicia y comiencen llenando las tripas de los que no comen a diario.

La esperanza,
Cuando veo brotar desde el sufrimiento la sonrisa en un rostro haitiano, no la pierdo, la gano.
Cuando oigo sus cantos, los de sus plegarias, católicas, voudou, qué mas da!… la gano más.
Cuando me miran con ojos grandes, oscuros, que solo piden amor, entonces,
Ella, la esperanza, crece rápido como los maizales
en estos días.

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Thursday, May 22, 2008

Bravo por el desayuno!!!!

Miércoles 14 de mayo… 6 de la mañana. Comienza el viaje: visita a la escuela de Bedou - Wanament.

 

Teníamos por delante tres días, miércoles, jueves y viernes. De Puerto Príncipe a Wanament hay 314 km.

314 km. de ida y otros tantos de vuelta, 11 horas por “carretera” para llegar a Wanament y otras 11 horas para volver a Puerto príncipe, 314 km de la carretera que une las dos ciudades mas importantes de Haití, Puerto Príncipe y Cabo Haitiano (en el norte) y a su vez con el punto fronterizo con más tráfico de personas y mercancías… legales e ilegales, Wanament.

 

Lo primero que nos encontramos, sin sorpresas, fueron tres horas de retraso para salir, lo normal! Una hora y media esperando al conductor y otra hora y media porque cuando fuimos a buscar a Jackson (compañero de la oficina) su mujer nos había preparado un desayuno contundente para afrontar el viaje bien alimentados (y con reservas que me vinieron fenomenal, ya leeréis por qué)

 

Pero una vez en camino ya no hubo quien nos parara… bueno si. La primera vez, el hambre, paramos a comer a mitad de camino en Gonaïves. Encontramos un “resto”. Chez Laura, la casa de una señora que no se si cocina rico porque no probé bocado, las condiciones higiénicas dejaban un poco que desear… unas 30 moscas por mesa y no os hablo del baño… o ese espacio preparado para hacer las necesidades fisiológicas humanas… (nos vino bien, al menos no tuve que hacerlo en la calle o en una parada del camino… Haití es un país superpoblado y no dejas de encontrarte gente por todas partes y cuando digo por todas…. digo por todas)

 

Y la segunda razón que nos hizo parar fue un camión accidentado cruzado en la carretera y paralizando el tráfico de la carretera principal de Haití (por supuesto doble sentido sin arcenes y sin señalización… de ningún tipo). Eran las aproximadamente las 4 de la tarde y el camión llevaba ahí, vencido, desde las 5 de la mañana. Una mala frenada en curva lo hizo volcar, eso y el pavimento en pésimas condiciones (por que ese trocito estaba pavimentado….) Milagro… no estuvimos detenidos nada más que unos 15 minutos… en ese mismo instante lograron remolcarlo con otro camión y lo pusieron de pie…(la algarabía fue increíble, todos aplaudimos) dejando el espacio justo para que pudiéramos pasar … increíble… Conclusión a la que llegamos… suerte que tuvimos….hicimos bien en salir tarde y desayunar tranquilamente en casa de Jackson porque de todas formas esas tres horas las hubiéramos pasado ahí…parados. Bravo por el desayuno!!!!

 

Conocer Wanament ha sido muy interesante. Al margen de la pobreza en la que viven que es un poco más de lo mismo de lo que ves por todo el país pero multiplicado al menos  por dos: el hacinamiento increíble sin ningún tipo de servicio (ni pavimentos aun en malas condiciones, ni agua, ni luz, nada de nada, solo chavolas una detrás de otra que a lo único que dejan paso es a las calles principales de la ciudad) y el sin-futuro que se respira, que ronda por las calles, a las personas que lo habitan, a los niños y niñas… Allí, enraizado hasta la médula, estaba esperándonos Ramiro Pampols. Un catalán de pro… gracias Ramiro, por tu charla, por tu discurso, por tu frescura, por tus confidencias y por dejarme hacer las mías, gracias.

 

Pasamos la frontera… una experiencia que no dejaré de recomendar a nadie y que me vuelve a situar en la posición de privilegio de la que a veces me quiero deshacer pero que aprendo a valorar. Y ves, cara a cara la injusticia, la insolidaridad, la prepotencia, la pobreza (ahora no material sino la humana…) y no queda nada mas que gritar, que fotografiar… que llorar…. Hoy 21 de mayo…. aún sigo llorando.

 

 

 

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Thursday, April 24, 2008

Piensa en verde…

No se muy bien como voy a reproducir en este texto lo que quiero… con lo fácil que sería poner un par de fotos… pero no tengo  …y además siento contradicción porque por un lado pienso puff, menos mal, no hay constancia del hecho! ….y por otro… jo! qué pena de fotos, qué momentazo!!!!

Tengo dos vecinos que trabajan para MINUSTAH (hay más pero estos son los implicados en esta historia y además españoles). Son lo que aquí se llama UNPOL (policía de la ONU). Durante los días de los disturbios me hicieron mucha compañía. Ellos eran de los que no podían quedarse en casa, tenían más trabajo que de costumbre y alguna mañana salieron algo más nerviosos de lo habitual. Pero cuando llegaban por la tarde-noche me invitaban a una cerveza (verdaderamente a dos …para no salir coja, según sus palabras) y en ese rato nos contábamos lo sucedido a lo largo del día, nos relajábamos e intentábamos combatir la tensión con unas risas… Cuando no puedes salir de casa ir a visitar a tus vecinos es todo un acontecimiento. Total que como estos “eventos” lo que si hacen es fortalecer lazos y complicidades, hemos hecho unas migas….

Una vez recuperada totalmente la “normalidad” fuimos a que conocieran una tienda de artesanía que queda cerca de casa como habíamos quedado en alguna de las conversaciones de la semana anterior.

Finalmente no fueron dos si no tres los acompañados porque se sumó un tercero a esta pequeña excursión. Y allí me vi (aquí llega la primera foto) a mi misma saliendo de casa, junto a tres españoles (un marbellí-gaditano, un jerezano y un madrileño de carabanchel) dispuestos a recorrer el barrio… Hasta aquí nada extraño si no fuera porque mis tres compañeros de excursión iban vestidos de uniforme (verde todo él, verde que te quiero verde…. como decía El Poeta). Con el equipo completo, equipo comansi, con sus gafas de sol y sus pistolas cargadas y bien a mano…no les faltaba detalle. Ahí íbamos, de artesanías, andando por las calles de Petionvile, acompañando y a la vez escoltada por tres compañeros del cuerpo de la benemérita, por la Guardia Civil Española!!!  …eso si, sin tricornio!

Éramos todo un  espectáculo, pero la cosa mejoró cuando de vuelta a casa a uno de ellos (no digo nombres) se le ocurrió comprar un manojo de plátanos del que cogimos uno cada uno a modo de merienda y esta es mi segunda  foto…. Cuatro españoles, tres Guardias Civiles completamente equipados (ahora además de pistola llevaban un plátano cada uno) y una  voluntaria con pintas de hippie de los 70, comiendo bananas por la calle, paseando por el barrio.

Un buen final para un lunes duro, unos buenos amigos tras una semana peor. Gracias por cuidarme..  por las cervezas y por las flores.

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Thursday, April 17, 2008

Jueves 17 de abril, 09:30 en Puerto Príncipe, 15:30 en Madrid.

El personal de la ONU ya no tiene restricción de movimiento, sólo deben de llegar a casa antes de las 20:00 horas.

Hemos tenido unos días moviditos (o paraditos, según se mire). 10 días sin poder salir de casa… miento. El jueves pasado nos dejaron salir a comprar, de 12 a 15 horas, quedaban dos supermercados sin saquear y los listaban a través de la emisora de la radio  que poseen todos los trabajadores de ONU. Los dos están  en la misma manzana en la que vivo estos días y los que vendrán. El viernes, el sábado y el domingo pasados más de lo mismo. Después de los dos días infernales de la semana pasada en Puerto Príncipe (martes 8 y miércoles 9), el lunes quedaban algunas escaramuzas controladas en algunos barrios.

Otro de los mensajes que se podían escuchar el jueves y el viernes era la enumeración de las escasas gasolineras que habían podido abrir para aquellos que se atrevieran o necesitaran  ir a repostar… largas colas de espera no solo de coches, decenas que hacían centenares de personas con bidones de cinco galones…. sus generadores ya no tenían gasolina…. Hoy aun quedan problemas de abastecimiento

Y el sábado pasado fue un día extrañamente duro. Sin manifestaciones, sin tumultos, sin turbas gritando en la calle, cuando muchos de los que llevábamos días enclaustrados nos disponíamos a salir, ver otro paisaje diferente a las paredes de la casa, hablar con otras personas de lo sucedido e intentar cambiar de tema (se hace difícil mantener otro tipo de conversación en estos días) …en ese mismo instante, casi las 4 de la tarde, salta y corre por los teléfonos móviles, por las radios, entre vecinos…de boca en boca, la triste noticia de que un policía nigeriano de la MINUSTAH (Misión de las Naciones Unidas para la estabilización de Haití) había muerto. Iba vestido de civil  y con tres compañeras no armadas. La versión oficial: le sacaron por la fuerza del vehículo de ONU, fácilmente identificable, le arrastraron unos metros y ahí mismo le pegaron un tiro, muerto en el acto. Con lo que este sábado que prometía más de una cerveza entre amigos volvió rápidamente al color oscuro que tiñó toda la semana, al encierro, al miedo de salir, de andar por la calle y al mismo tema de conversación con las mimas personas y entre las mismas paredes. 

Dicen quienes pudieron recorrer las calles de la ciudad durante esos días del fin de semana que era un verdadero desastre, los destrozos son numerosos y los violentos sabían muy bien dónde y cómo actuar o mejor dicho… dónde no actuar.

 

Dicen todos los periódicos, el gobierno, las organizaciones internacionales, que la crisis alimentaria mundial, el alza de los precios del arroz y de los cereales (hecho real y comprobable), que ha sido esta carestía de la vida (que ya era cara hace tres meses cuando el arroz costaba el 50% menos) ha sido la que provocó las reacciones violentas de la masa…

 

Pero no ha sido la masa la que ha paralizado este país, la que ha metido el miedo a su población y a los más de 11.000 extranjeros entre cooperantes, voluntarios y personal de la ONU…Y siendo cierto que Puerto Príncipe acumula alrededor de 2 millones de habitantes que no viven… porque decir que viven aquí con menos de dos dólares diarios es como no vivir. Dos millones de habitantes que tienen todo el derecho a manifestarse, a exigir a su gobierno que reaccione porque tienen hambre, por que mueren todos los días con sus tripas vacías, con el cuerpo desnutrido… Pero ellos no estaban en las calles, estaban en sus casas encerrados como yo porque tenían miedo.

 

La verdadera razón de esta revuelta queda descubierta por la evidencia y son razones estrategias políticas y no sociales las que han movido, las que han pagado (me juego un dedo meñique) a  las cinco o siete mil personas que verdaderamente han estado implicados en estos disturbios. Buscaban una buena causa para terminar de desequilibrar al gobierno, destituir al primer ministro y volver  a tener la sartén por el mango…  llevan casi un año intentándolo y este era un buen momento… nada más. Lo consiguieron y vuelve todo a la “normalidad”.

 

Seis muertos, más de doscientos heridos, pérdidas en negocios locales imposibles de calcular y cientos de vehículos destrozados. Hoy es jueves y yo llevo tres días viéndolo con mis propios ojos. Pero estos hechos se difuminan rápidamente  en la cotidianeidad paupérrima de este país. En unos días se terminará de diluir con la realidad de todos los días mientras que ahora serán otros los que manejan desde sus despachos el destino de este país. Lo mismos de siempre seguirán sin comer decentemente, seguirán muriendo desnutridos.

 

El resto son lamentables consecuencias, coletazos de azuzar a una masa con derecho a rugir, una masa que puede descontrolarse si no se la maneja bien, porque de veras tienen hambre… Qué tengan cuidado porque ahora los que son otros, tal vez puedan encontrarse dentro de unos meses con la horma de su zapato….

 

He vivido todo esto desde una posición privilegiada. Con luz casi permanentemente, conexión a Internet, aunque las veces en que me decía que era “limitada o casi nula” fueron demasiadas y hasta me lo llegué a tomar como algo personal y tenía que releer el mensaje varias veces hasta darme cuenta de que no hablaba de mi, si no de la conexión (esto me lo tomaré como un exceso de protagonismo del que me tengo que tratar). Agua, comida no faltó… alguna cervecilla de más no hubiera venido mal…la próxima vez habrá que calcular mejor….

 

Me he sentido muy protegida, informada, comprendida por los compañeros, amigos y amigas que se han incorporado a mi vida durante estos últimos meses y por supuesto por los de siempre (familia con o sin lazos de sangre, familia). Amigos haitianos, españoles, trabajadores de la ONU, policías, personal de la embajada, cooperación española, etc. Y me he sentido acompañada, querida en todo momento por el personal (mis queridos compañeros y compañeras) de Fe y Alegría Haití, todo Entreculturas (todo) y la Federación Internacional de Fe y Alegría… GRACIAS VIDA, por ser tan generosa conmigo.

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Tuesday, April 1, 2008

Fruta de temporada.

Ha comenzado la temporada del mango… ya tenía ganas…
 

Qué lejos queda para nosotros eso de la fruta de temporada, verdad? En estos tiempos (queda demostrado una vez más que nada depende de los tiempos que corran sino también del espacio en el que nos encontremos) que se puede encontrar fresas, melocotones, uvas, sandías, piñas y melones cualquier mes…

Y me acuerdo de los mangos porque conozco a dos o tres señoras que los venden por la calle (bien ricos). Tienen su arbolito en casa (o en la del vecino) y cuando maduran tienen algo más que ofrecerle al mundo para ganarse la vida…y lo hacen en la calle porque no tienen otro sitio y buscan a las que salimos de las tiendas para ofrecer su mercancía.


Hace ya unos años comenzó a fraguarse el mercado de Petionville consolidado por el éxodo de miles de personas que subían a este barrio “alto” desde la ciudad para refugiarse de la violencia que durante los años 2004 y 2005 sufrió este país. Del mercado ya os hablé ¿no recordáis el olor? pues han acondicionado una zona para que todas estas vendedoras ambulantes (con puesto fijo) se trasladen y dejen el barrio limpio (de haitianos?)…Han acondicionado una nueva, gran y lejana zona…


La madrugada del domingo al lunes pasado la policía comenzó a desmontar los cuatro o cinco millones de maderos, palos, tablones, telas (o eso es lo que parecían) y plásticos que conformaban el mercado para que cuando llegaran a su quehacer diario, los vendedores, mejor dicho las vendedoras porque son mayoría, no pudieran siquiera ocupar el espacio que por antigüedad tenían asignado y les animaban a trasladarse rápidamente a la zona nueva para intentar agarrar a tiempo… (porque amablemente les avisaban de que la mayoría ya están asignados a familiaresamigosoacreedoresdealgúnconocidoaunquesealejano
delaspersonasdelayuntamientoresponsablesdeestajustadistribución… ufff!!!!) ….alguno de los espacios que quedaban por adjudicar por el que además tendrán que pagar (esto último lo tengo que confirmar de alguna fuente más fiable).
Estas y otras (como la regularización de las placas de  los vehículos) son medidas lógicas, higiénicas, sociales pero muchas cosas tienen-tendrían que pasar primero para poner en marcha un sistema de recaudación justo si es que existe, porque quien sigue pagando los platos rotos son siempre los mismos… los que no tienen para pagar el colegio de sus hijos e hijas, los que tienen un pie amputado por una herida mal curada porque no pueden pagar siquiera la medicina que necesitan, ya no hablemos de la visita al médico que las receta, por los que se bajan del tap-tap porque les falta un gourde…me lío y no debo, perdón!…


El lunes por la mañana lo que me encontré de forma inesperada fue una multitud añadida a la que diariamente me cruzo (dos multitudes, pues!) cuando voy atravesando el mercado para tomar mi primer tap-tap del día. Una multitud gritando, cantando, saltando y lo peor… exacerbada.

Vi a cientos y cientos de personas que se sumaban a los miles ya existentes y que acudían a raudales para manifestarse con la turba.

Vi a jóvenes que nada que tienen que ver con el mercado que cruzo a diario pero si con la carestía de esta vida cada vez más opresora.

Vi a una masa ingente y ciega pero acompasada gritando el mismo lema “basta, tenemos hambre”

Y vi a una de las señoras a las que a veces le compro mangos saltando, cantando, gritando, fuera de si con un madero en su mano capaz de dejarse el alma con tal de que alguien la escuche… Tiene hambre!


El lunes cerraron el mercado de Petionville pero seguiré comprando mangos en la calle.

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Wednesday, March 19, 2008

Animalillos…

Animales por aquí se encuentran para todos los gustos pero algo extraño sucede con el tema de los tamaños… Casi todos son pequeñitos, aunque pensándolo bien, hay una increíble y espectacular excepción.. bueno, dos… mejor tres, que serán cuatro si contamos a Dña. Pepita y familia! (enorme cucaracha que conocí mi primer día en Haití y me acompañó durante la ducha, para recordar una de las primeras publicaciones de este blog)

 

Los perros, los burros, las cabras, los gatos, pajaritos multicolores, luciérnagas, una clase de mosquitos que no los ves cuando te pican… todos parecen minimizados. El perro más alto que he visto no llegaba a mi rodilla. Me regalan de vez en cuando la cercanía de minúsculos colibríes que alegran el día. He podido sentir los picotazos de un mosquito capaz de atravesar sin problemas el fino entramado de las mosquiteras y los burros (burritos más bien) dejan ver a sus dueños arrastrando los pies cuando van a su grupa, todo un espectáculo.

 

Pero analizando este tema del tamaño de los animales haitianos rápidamente entramos en el mundo de las contradicciones porque cucarachas, arañas, ratas y algún que otro cerdo (no todos) que parece venir de la familia de los rinocerontes… son exageradamente grandes! Dña. Pepita no era una excepción, era solo una muestra de lo que me encontraría por aquí, un aviso de que cucarachas de 8-9cm se ven sin problemas en la época de lluvias. 

 

Pero el animalillo más contradictorio en si mismo y salvaje de este país es la economíahaitiana, mamífero chupóptero venenoso y mortal, grande (exageradamente grande) y pequeño (minimizado al máximo) dependiendo de su dueño. La riqueza de muy pocos es inmensa, extremada y a quienes la poseen les encanta jactarse de ello por que además estas fortunas se hacen superlativas si se las compara con la miserable pobreza de la mayoría del resto de vecinos y esto tiene consecuencias.

 

Se puede ver discutir  a dos pasajeros porque el tap-tap hoy es un gourde más caro que ayer… (un gourde = 2 céntimos de euro… si, 0,02€) llegándose a bajar e ir caminando porque realmente no dispone de ese gourde. Y mientras el chofer invita a bajar a otro pasajero sin gourdes (cada vez son más…), nos adelantan coches de lujo, 4×4 realmente caros, conducidos por jóvenes modernos con gafas de sol de marca francesa, cadenas de oro en cuello y muñecas y la música a tope. Coches impolutos lavados varias veces a diario por quien llegó andando porque ese día no tiene ni un gourde.

 

Este animal, la economíahaitiana, grande y pequeña dependiendo de su dueño hace que muchos quieran ese coche, esas gafas, esas ropas y dejar de andar. Que sus cadenas dejen de ser invisibles y se conviertan en oro, mientras (contradictoriamente) piensan en como poder conseguir un poco de arroz o maíz, unas habichuelas y con suerte un poco de carne de pollo o cabrito sin tener que pedir, robar o extorsionar…

 

A ver quien es capaz de diezmar esta plaga del contradictorio y salvaje animalillo haitiano que se extiende por otros países sin que ningún perseguidor de animales extraños se atreva o pueda realmente darle fin… El equilibrio de la cadena de los grandes potentados dueños del mundo se rompería… todo un peligro para la biodiversidad!

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Friday, February 22, 2008

Personas amables, sin duda.

Otra historia…


Ayer, como todos los días, andaba en el tap-tap que me lleva a la oficina (o a casa… según se mire). Cuando entras en un tap-tap lo haces en un submundo increíble, me encanta, creo que es de los lugares donde más estoy aprendiendo sobre la cultura haitiana y sus gentes. Un lugar donde conoces como es verdaderamente un pueblo, en el transporte púbico…perdón público.

Compruebas su amabilidad, sus miedos, los motivos que les causan irritación, las conversaciones que les animan y las que no les interesan en absoluto,. Siempre hablan, raro es el día en que no hablan. Hablan entre ellos sin conocerse de nada, del tiempo, de lo mal que conduce el chofer, de lo difícil que está el tráfico, de lo cara que está la vida, de los pobres indigentes que buscan comida entre la basura… o me preguntan porque diablos un blanca va en el tap-tap y no se terminan de creer que lo hago por necesidad, porque no tengo coche, ni dinero para comprar uno… como ellos… y no se lo creen!

A veces la cubierta de las llantas tocan las ruedas, casi el piso. Demasiada carga para la cuesta que debe afrontar el viejo vehículo (milagro es qué ande!). En estas ocasiones (el 98%) los haitianos son bastante gentiles, no sólo conmigo, sobre todo entre ellos… y los que van más seguros, sentados, agarran a otros que van de pie, doblados porque no pueden erguirse, para evitar que se caigan. Sin importar edad, sexo o religión se apoyan unos en otros cuando su cansancio, el tiempo del viaje y los baches (verdaderas depresiones) les deja echar una cabezadita. O se dejan sentar unos sobre otros haciendo dos filas donde ya es asombroso que quepa una y de nuevo los que van sentados piden los bártulos que llevan a los que les toca ir de pie, colgando de la parte de atrás, para que puedan agarrarse bien al techo del tap-tap.

El precio del viaje es otro tema… ha habido un tiempo con “tarifas oficiales” pero a mi vuelta todo se ha desbaratado, donde antes pagaban 10 gourdes, ahora son 7 (un precio que ha bajado!!!!) …o 5, o lo que lleven, o no pagan porque no tienen y el chofer aguanta sin enojarse porque sabe que no tienen de veras. Hasta algunos niños antes de montarse dicen al chofer que no llevan dinero y él les deja subir…. personas amables, sin duda.

Pero ayer sucedió algo que no había visto antes. Frente a mi viajaban dos señoras, no se conocían entre ellas. Tendrían más o menos la misma edad (la misma que tengo yo …aunque parecía que por sus vidas pasaron 10 años más….) pero una era grande, ancha, bien  alimentada e iba muy bien vestida. A su lado sentada la otra, delgada hasta rayar la desnutrición severa, con el pelo seco, tosco como su cuerpo y, aunque si se descubría pobre, no iba nada desaliñada (pero si sobrellevaba esa mirada perdida que tienen tantos por aquí y que no deja de dolerme). Cuando casi llegábamos al final de la ruta la mujer evaporada le susurró algo al oído a la voluminosa y ésta cerró los ojos no sin antes dirigirlos al cielo. Los volvió a abrir y giró su rostro hacia su vecina que no dejaba de mirarla como miran los niños una golosina que no pueden tomar. La gran mujer hizo como un gesto de aprobación y apartó rápidamente su vista que por unos segundos mantuvo sobre la mujer casi marchita. Cuando la amplia pensó que nadie se daba cuenta, metió su mano en el bolso, sacó unas monedas y se las dio a la seca. Con esto ponía a salvo su dignidad, la de ambas. Una daba un poquito de lo poco que la sobraba y la otra no tenía que pedirle al chofer “otra vez” que no la cobrara y aunque no es raro que unos paguen el viaje por otros sólo se hace como señal de amistad, no como un acto de caridad.

Cada viaje en tap-tap es una lección.

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Thursday, February 21, 2008

…todo se oscurece, todo pierde su intensidad, excepto el olor.

Nuevos días por Puerto Príncipe… generan nuevas historias.
 

He cambiado de casa y estoy feliz pero con penita porque veré menos a James Os acordáis? Tiene 10 años y con él convivíamos Lonly, Wilex, Rose, yo y nuestra anfitriona Muguette (ya la conocéis muchos). Y como Lonly, Wilex y Rose que volaron poco a poco buscando otro hogar más familiar, otro anfitrión con menos pretensiones de ser/sentirse “amo”, yo sigo sus pasos y también vuelo (no sin la ayuda de todos los que me queréis y con el apoyo de quien puede ofrecerlo).

Ahora vivo en una zona más segura… con vigilancia 24 horas, y por otro lado menos preservada porque no cuento con tanta compañía haitiana, que siempre me protegen como si fuera una niña pequeña. Pero eso si, ahora mucho más independiente. Vuelvo a lavar mi ropa, a cocinar, a buscarme la vida para encontrar la tienda más barata del barrio (esta tarea es todo un master, no sólo por comparar los precios de productos que jamás has visto antes ni sabes para lo que sirven ni como se utilizan, si no sencillamente por encontrar la tienda en si misma)  y a no tenerme que ir a mi habitación casi a escondidas para no cruzarme con “los amos” por las escaleras… humm! mi casa nueva, no tiene escaleras, qué placer!

Prometo este año prepararme bien y terminar comprando mis cositas en el mercado del barrio… vamos… en los puestos de la gente que vende en la calle! Ocupan varias calles aledañas a casa por las que en ningún momento deja de existir el tráfico rodado de coches que pasan sin detenerse un solo instante, sin parar de pitar y rozando cuerpos sin espacio para retirarse. Por aquí  tengo que pasar todos los días para tomar el tap-tap.

Puedes encontrar de todo, además  de  de tropezarte con miles (miles) de  personas. Algunos venden diez naranjas, otros dos pintauñas, papel del baño, pastillas-grageas-comprimidos de medicinas hasta para el parkinson, toda clase de verduras, frutas, especias y legumbres, desodorantes con efectos “sensuales” más que dudosos, perchas, jabón, velas, cadenas de “oro”, tarjetas para el teléfono y hasta llamadas de teléfono. Miles (miles) de  personas gritando sus precios, sus ofertas. Gente meando, comiendo, durmiendo, robando…., Si, si… una de sus últimas adquisiciones ha sido mi teléfono… Si! me quedé sin celular, sin móvil y eso por aquí es grave… voy a ver si me lo venden…porque son unos verdaderos profesionales… ni me enteré!!!

Hay también una zona reservada para  las vendedoras de carbón. El mercado normalmente está lleno de color, de gritos, pitidos, risas, de efusivos saludos, discusiones sobre el precio de compra y de venta de una misma cosa… lleno de sonidos, y por seguir hablando de los sentidos, lleno de un olor (casi sabor) que yo no había olido nunca antes (sin más… para no ser demasiado desagradable) …Hasta que llegas a esta esquina en la que todo parece apagarse, la esquina de las vendedoras de carbón, donde todo se convierte en gris oscuro casi negro. Sus vestidos, sus cabellos, el fondo de sus ojos, el cielo, los sacos de carbón, el suelo, todo es gris. Los gritos se apagan,… todo se oscurece, todo pierde su intensidad, excepto el olor.


Todos los días paso por aquí y cada paso que doy aprendo a mirarles sin sentir reparo. Al final, lograré pararme y comprar en el mercado de Petionville.

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Friday, February 15, 2008

de todo lo bueno, lo malo y lo regular…

De nuevo en “casa”…


Ya han pasado algún tiempo desde que llegué y como ocurrió en Madrid, van pasando los días y aún no he podido re-encontrarme con muchos de mis amigos y amigas de por acá.

Hasta el momento cada vez que me he encontrado con alguien he podido comprobar la alegría que siento al verles y sus abrazos llenan la falta de los vuestros hasta el delirio. Verdaderamente me siento completamente mimada  por la vida.

Las noticias son siempre “buenas”, en principio, todos están bien, sonríen y te  abrazan. Luego, sin perder la sonrisa, te cuentan más despacio si lo pasaron bien en Navidad, “Qué hicisteis?”   Nada…    y con mucha naturalidad te enumeran: el hermano mayor de mi querido Wilex, murió, al marido de Rose le tuvieron que cortar dos dedos de la mano derecha, al vecino le apresaron un hermano y murió en dos días sin saber de qué, secuestraron al hijo menor de la que vive un poco más allá… todo no son buenas noticias… pero acá es “lo normal”.
Cuando pisas de nuevo esta tierra en la que la vida y la muerte andan de la mano, en la que ambas forman parte del día a día a partes iguales, sube inmediatamente a la parte consciente de mi mente lo agradecidos que tenemos que estar por el simple hecho de nacer donde lo hicimos y además  tener la oportunidad de poder aprender con todo lo que la vida nos coloca en el camino, de todo lo bueno, lo malo y lo regular… Como dicen por aquí: Bienvenida a Haití, sister!

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