Wednesday, January 14, 2009

Pestañeo y ya estamos en el 2009… cómo pasa el tiempo!

Ando de nuevo por Puerto Príncipe y me siento como en casa. Dejo en la península a mi familia, grande amigos y amigas, compañeros de vida. Personas a las que quiero con locura y que me quieren. Dejo situaciones que me gustaría acompañar presencialmente y aun así, cuando mis pies pisan tierra haitiana, me siento feliz.


 

Un pestañeo y ya estamos en el 2009… cómo pasa el tiempo!

El otro día leí que el tiempo pasa deprisa cuando no tienes muchas cosas que hacer, cuando no suceden cosas que rompan con lo cotidiano, cuando las sorpresas dejan de ocurrir. Lo publicaba una persona jubilada que le parecía como por momentos se acercaba rápida y dramáticamente a la última sorpresa que rompe por completo con lo cotidiano, sin remedio y eso le debía producir una gran sensación de vértigo.

 

No me sentía para nada de acuerdo con la reflexión, tal vez porque no estoy en esa posición (aun me quedan años para la jubilación) aunque para la última sorpresa, esa que rompe con todo, nadie tenemos previo aviso.

 

Al contrario de lo que leía, creo que el tiempo pasa deprisa cuando se rompe con lo cotidiano, cuando cada día tiene sorpresas, cuando no existe la rutina, cuando estás con todos los sentidos puestos en el segundo que estás viviendo, cuando lo que vives te llena, cuando creces a cada momento aprendiendo de los errores y disfrutando los placeres que la vida nos ofrece a cada instante sin dejarlos escapar.

 

Y espero que hasta el último suspiro en esta tierra (me queda poco por acá) lo viva pensando, sintiendo que el tiempo pasa deprisa, extrañándome porque un minuto debe de tener menos segundos de los que nos dicen y espero seguir sintiendo la diferencia de mirar el tiempo hacia delante o hacia atrás.

 

Una de las cosas que he aprendido en este viaje (interno-externo que cada cual lea lo que quiera), lo que he llegado a comprender viviendo en este lado del mundo, es algo que ya hemos escuchado antes, es lo diferente del concepto del tiempo en el  ser humano. Cuán cultural es la percepción del minuto y la importancia tan diferente que tiene el calendario. Viviendo por acá se comprende y acepta que no existe el “futuro”. Existen personas que no se preguntan jamás que harán mañana, que profesión tendrán, que quieren ser de mayores, o que no planificarán jamás sus vidas ni si quiera para el año nuevo que entra porque para ellos el futuro es esa misma tarde, a lo sumo es el día de mañana y nunca irán más allá, un año se hace largo y se pierde en su pensamiento y planificar a más tiempo es algo que raya la ciencia ficción.

 

Convivir a diario con ello hace que salten a la vista y al corazón (a mi vista y a mi corazón) el desasosiego siempre presente de que no existe la palabra futuro para millones de personas, con todo lo que ello conlleva. Pero también saltan todas las ventajas de sentir que el tiempo es el que vivimos, el tiempo es solo presente y así se intensifica cada minuto cada segundo que se está viviendo, no el que se vivirá ni el que se vivió.

 

En estos días no hay combustible en las gasolineras y de nuevo las calles son riadas de personas que se ponen en marcha cada día con la luz del sol. No hay casi transporte público (ya saben… “púbico”) y las distancias son largas y difíciles (Haití quiere decir tierra montañosa-alta y esta ciudad esta llena de pendientes). El mercado negro controla las pocas existencias y el precio se triplica por galón de gasolina. Pero la mayor parte de las personas con las que me cruzo no se preguntan cuando parará esta carencia de gasolina… “mañana” para ellas no existe.

 

A veces, y sólo a veces, me gustaría interiorizar esta percepción y así mi presente sería fuerte y viviría cada momento sin pensar en que vendrán otros, porque cada vez que pienso que los días que vendrán serán lejos de aquí… se inundan mis ojos, se inunda mi corazón, aunque se que lo que me espera, este futuro que yo si tengo-percibo, me llegará lleno de felicidad, pleno de otros sentimientos, lo se!

Posted by Tap-tap at 19:05:56
Comments

4 Responses to “Pestañeo y ya estamos en el 2009… cómo pasa el tiempo!”

  1. Anonymous says:

    ¡Que alegría volverte a leer!

  2. Anonymous says:

    Con respeto hacia esa persona jubilada, no comparto su sensación del tiempo. En la sociedad industrializada, es normal hablar de trabajo para hoy, para mañana y hacer planes para el siguiente año. Y cualquier persona, jubilada o no, si está ocupada y concentrada en algún quehacer, ni siquiera tiene tiempo de observar cómo pasa el tiempo; más aún si se entrega con gusto y afición, y con la ilusión de ver los avances conseguidos.

    La experiencia Olga acerca de ese doble viaje -interno/externo- que ha tenido, nos tiene que hacer reflexionar. El hecho de que haya sociedades que sienten el transcurso del tiempo de la forma en que ella tan bien lo describe, es un tema serio. Si acá, en la sociedad desarrollada, nos preguntan qué entendemos por “futuro”, sabremos responder con naturalidad (y casi, casi, con una sonrisa sobre la pregunta tan vulgar). No entenderemos que haya personas que no sepan qué es eso de “el día de mañana”, “el futuro que pensamos”,….

    Y el no tener ilusión de futuro (al menos el de los hijos), significa que no tienen ESPERANZA. Y una sociedad sin ella es una sociedad “en quiebra”.

    Solo dos ejemplos de contraste: lo indecente del derroche de España en la cúpula de Barceló … ¡¡¡y aceptado por la mismísima ONU!!! (esa ONU que luego
    no protege la vida de las personas cuando, en emergencia por inundaciones, se les pide que lleven alimentos en helicóptero en la zona donde estan
    desplegadas sus fuerzas, se niega a ello).
    O la inmoralidad del gasto de los políticos regionales obsesionados, como niños caprichosos, por jugar a “estado”.

    Con solo con una parte de esos millones derrochados se podría construir más de un puente, más de una canalización y llevar la escuela más allá de donde
    termina el escaso asfalto en Haití y un dar un poco de ESPERANZA a los que no saben de futuro.

    Gracias, Olga por proyectarnos esa experiencia. Está bien disfrutar del momento presente y compartirlo con los que nos rodean, pero no aparquemos la ESPERANZA. En ella está el “futuro” y el compartir los esfuerzos con las siguientes generaciones: grano sobre grano…
    Olga se irá, pero sobre su gran labor se asentará el esfuerzo de otra persona que llegará. ¿Y no es precioso dejar preparados los cimientos, hechos con gusto y amor?

  3. Anonymous says:

    Hola Olguita, ya veo que sigues sin hacerme caso, que le vamos hacer !!! eres asimmmmm jajjajajaj
    Me alegro muchisimo verte en Madrid aunque nuestra conversacion nos dejara a los dos con un sabor extraño en la boca, no cambiara nunca y peor para el
    Bueno preciosa una saludete desde aqui, cuidate mucho
    un besazo
    Nacho

  4. Anonymous says:

    Hola compañera, me encanta volver a leerte. Quién iba a decri que el viaje, era un viaje al no-tiempo, al no-futuro, al presente integral, al más radical “ahora”. Quizá no tan sorprendente, ya decía Isidro Modroño que en los bordes del Mundo hay otra luz, ni más ni menos, sólo otra, otra percepción de las cosas. Ahora que has erradicado el tiempo, que te has apropiado de él, que eres capaz de darle o no importancia, tu regreso te anticipa otra experiencia: erradicar el espacio, el “aquí”. Los occidentales somos gente curiosa, sentimos pena por cosas que aún no son. Alguien decía que había pasado su vida pre-ocupado por problemas que nunca ocurrieron. El regreso, ¿qué querrá decir regreso? ¿se regresa? ¿a dónde?, en todo caso te permitirá explorar una nueva dimensión, quizá también cultural, la des espacio. no sé si lo decía Rosana, nosotros primero viajamos al sur, luego el sur viaja en nosotros. Atentos a ti Antonio&Laura

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