Bravo por el desayuno!!!!
Miércoles 14 de mayo… 6 de la mañana. Comienza el viaje: visita a la escuela de Bedou - Wanament.
Teníamos por delante tres días, miércoles, jueves y viernes. De Puerto Príncipe a Wanament hay 314 km.
314 km. de ida y otros tantos de vuelta, 11 horas por “carretera” para llegar a Wanament y otras 11 horas para volver a Puerto príncipe, 314 km de la carretera que une las dos ciudades mas importantes de Haití, Puerto Príncipe y Cabo Haitiano (en el norte) y a su vez con el punto fronterizo con más tráfico de personas y mercancías… legales e ilegales, Wanament.
Lo primero que nos encontramos, sin sorpresas, fueron tres horas de retraso para salir, lo normal! Una hora y media esperando al conductor y otra hora y media porque cuando fuimos a buscar a Jackson (compañero de la oficina) su mujer nos había preparado un desayuno contundente para afrontar el viaje bien alimentados (y con reservas que me vinieron fenomenal, ya leeréis por qué)
Pero una vez en camino ya no hubo quien nos parara… bueno si. La primera vez, el hambre, paramos a comer a mitad de camino en Gonaïves. Encontramos un “resto”. Chez Laura, la casa de una señora que no se si cocina rico porque no probé bocado, las condiciones higiénicas dejaban un poco que desear… unas 30 moscas por mesa y no os hablo del baño… o ese espacio preparado para hacer las necesidades fisiológicas humanas… (nos vino bien, al menos no tuve que hacerlo en la calle o en una parada del camino… Haití es un país superpoblado y no dejas de encontrarte gente por todas partes y cuando digo por todas…. digo por todas)
Y la segunda razón que nos hizo parar fue un camión accidentado cruzado en la carretera y paralizando el tráfico de la carretera principal de Haití (por supuesto doble sentido sin arcenes y sin señalización… de ningún tipo). Eran las aproximadamente las 4 de la tarde y el camión llevaba ahí, vencido, desde las 5 de la mañana. Una mala frenada en curva lo hizo volcar, eso y el pavimento en pésimas condiciones (por que ese trocito estaba pavimentado….) Milagro… no estuvimos detenidos nada más que unos 15 minutos… en ese mismo instante lograron remolcarlo con otro camión y lo pusieron de pie…(la algarabía fue increíble, todos aplaudimos) dejando el espacio justo para que pudiéramos pasar … increíble… Conclusión a la que llegamos… suerte que tuvimos….hicimos bien en salir tarde y desayunar tranquilamente en casa de Jackson porque de todas formas esas tres horas las hubiéramos pasado ahí…parados. Bravo por el desayuno!!!!
Conocer Wanament ha sido muy interesante. Al margen de la pobreza en la que viven que es un poco más de lo mismo de lo que ves por todo el país pero multiplicado al menos por dos: el hacinamiento increíble sin ningún tipo de servicio (ni pavimentos aun en malas condiciones, ni agua, ni luz, nada de nada, solo chavolas una detrás de otra que a lo único que dejan paso es a las calles principales de la ciudad) y el sin-futuro que se respira, que ronda por las calles, a las personas que lo habitan, a los niños y niñas… Allí, enraizado hasta la médula, estaba esperándonos Ramiro Pampols. Un catalán de pro… gracias Ramiro, por tu charla, por tu discurso, por tu frescura, por tus confidencias y por dejarme hacer las mías, gracias.
Pasamos la frontera… una experiencia que no dejaré de recomendar a nadie y que me vuelve a situar en la posición de privilegio de la que a veces me quiero deshacer pero que aprendo a valorar. Y ves, cara a cara la injusticia, la insolidaridad, la prepotencia, la pobreza (ahora no material sino la humana…) y no queda nada mas que gritar, que fotografiar… que llorar…. Hoy 21 de mayo…. aún sigo llorando.