Thursday, April 24, 2008

Piensa en verde…

No se muy bien como voy a reproducir en este texto lo que quiero… con lo fácil que sería poner un par de fotos… pero no tengo  …y además siento contradicción porque por un lado pienso puff, menos mal, no hay constancia del hecho! ….y por otro… jo! qué pena de fotos, qué momentazo!!!!

Tengo dos vecinos que trabajan para MINUSTAH (hay más pero estos son los implicados en esta historia y además españoles). Son lo que aquí se llama UNPOL (policía de la ONU). Durante los días de los disturbios me hicieron mucha compañía. Ellos eran de los que no podían quedarse en casa, tenían más trabajo que de costumbre y alguna mañana salieron algo más nerviosos de lo habitual. Pero cuando llegaban por la tarde-noche me invitaban a una cerveza (verdaderamente a dos …para no salir coja, según sus palabras) y en ese rato nos contábamos lo sucedido a lo largo del día, nos relajábamos e intentábamos combatir la tensión con unas risas… Cuando no puedes salir de casa ir a visitar a tus vecinos es todo un acontecimiento. Total que como estos “eventos” lo que si hacen es fortalecer lazos y complicidades, hemos hecho unas migas….

Una vez recuperada totalmente la “normalidad” fuimos a que conocieran una tienda de artesanía que queda cerca de casa como habíamos quedado en alguna de las conversaciones de la semana anterior.

Finalmente no fueron dos si no tres los acompañados porque se sumó un tercero a esta pequeña excursión. Y allí me vi (aquí llega la primera foto) a mi misma saliendo de casa, junto a tres españoles (un marbellí-gaditano, un jerezano y un madrileño de carabanchel) dispuestos a recorrer el barrio… Hasta aquí nada extraño si no fuera porque mis tres compañeros de excursión iban vestidos de uniforme (verde todo él, verde que te quiero verde…. como decía El Poeta). Con el equipo completo, equipo comansi, con sus gafas de sol y sus pistolas cargadas y bien a mano…no les faltaba detalle. Ahí íbamos, de artesanías, andando por las calles de Petionvile, acompañando y a la vez escoltada por tres compañeros del cuerpo de la benemérita, por la Guardia Civil Española!!!  …eso si, sin tricornio!

Éramos todo un  espectáculo, pero la cosa mejoró cuando de vuelta a casa a uno de ellos (no digo nombres) se le ocurrió comprar un manojo de plátanos del que cogimos uno cada uno a modo de merienda y esta es mi segunda  foto…. Cuatro españoles, tres Guardias Civiles completamente equipados (ahora además de pistola llevaban un plátano cada uno) y una  voluntaria con pintas de hippie de los 70, comiendo bananas por la calle, paseando por el barrio.

Un buen final para un lunes duro, unos buenos amigos tras una semana peor. Gracias por cuidarme..  por las cervezas y por las flores.

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Thursday, April 17, 2008

Jueves 17 de abril, 09:30 en Puerto Príncipe, 15:30 en Madrid.

El personal de la ONU ya no tiene restricción de movimiento, sólo deben de llegar a casa antes de las 20:00 horas.

Hemos tenido unos días moviditos (o paraditos, según se mire). 10 días sin poder salir de casa… miento. El jueves pasado nos dejaron salir a comprar, de 12 a 15 horas, quedaban dos supermercados sin saquear y los listaban a través de la emisora de la radio  que poseen todos los trabajadores de ONU. Los dos están  en la misma manzana en la que vivo estos días y los que vendrán. El viernes, el sábado y el domingo pasados más de lo mismo. Después de los dos días infernales de la semana pasada en Puerto Príncipe (martes 8 y miércoles 9), el lunes quedaban algunas escaramuzas controladas en algunos barrios.

Otro de los mensajes que se podían escuchar el jueves y el viernes era la enumeración de las escasas gasolineras que habían podido abrir para aquellos que se atrevieran o necesitaran  ir a repostar… largas colas de espera no solo de coches, decenas que hacían centenares de personas con bidones de cinco galones…. sus generadores ya no tenían gasolina…. Hoy aun quedan problemas de abastecimiento

Y el sábado pasado fue un día extrañamente duro. Sin manifestaciones, sin tumultos, sin turbas gritando en la calle, cuando muchos de los que llevábamos días enclaustrados nos disponíamos a salir, ver otro paisaje diferente a las paredes de la casa, hablar con otras personas de lo sucedido e intentar cambiar de tema (se hace difícil mantener otro tipo de conversación en estos días) …en ese mismo instante, casi las 4 de la tarde, salta y corre por los teléfonos móviles, por las radios, entre vecinos…de boca en boca, la triste noticia de que un policía nigeriano de la MINUSTAH (Misión de las Naciones Unidas para la estabilización de Haití) había muerto. Iba vestido de civil  y con tres compañeras no armadas. La versión oficial: le sacaron por la fuerza del vehículo de ONU, fácilmente identificable, le arrastraron unos metros y ahí mismo le pegaron un tiro, muerto en el acto. Con lo que este sábado que prometía más de una cerveza entre amigos volvió rápidamente al color oscuro que tiñó toda la semana, al encierro, al miedo de salir, de andar por la calle y al mismo tema de conversación con las mimas personas y entre las mismas paredes. 

Dicen quienes pudieron recorrer las calles de la ciudad durante esos días del fin de semana que era un verdadero desastre, los destrozos son numerosos y los violentos sabían muy bien dónde y cómo actuar o mejor dicho… dónde no actuar.

 

Dicen todos los periódicos, el gobierno, las organizaciones internacionales, que la crisis alimentaria mundial, el alza de los precios del arroz y de los cereales (hecho real y comprobable), que ha sido esta carestía de la vida (que ya era cara hace tres meses cuando el arroz costaba el 50% menos) ha sido la que provocó las reacciones violentas de la masa…

 

Pero no ha sido la masa la que ha paralizado este país, la que ha metido el miedo a su población y a los más de 11.000 extranjeros entre cooperantes, voluntarios y personal de la ONU…Y siendo cierto que Puerto Príncipe acumula alrededor de 2 millones de habitantes que no viven… porque decir que viven aquí con menos de dos dólares diarios es como no vivir. Dos millones de habitantes que tienen todo el derecho a manifestarse, a exigir a su gobierno que reaccione porque tienen hambre, por que mueren todos los días con sus tripas vacías, con el cuerpo desnutrido… Pero ellos no estaban en las calles, estaban en sus casas encerrados como yo porque tenían miedo.

 

La verdadera razón de esta revuelta queda descubierta por la evidencia y son razones estrategias políticas y no sociales las que han movido, las que han pagado (me juego un dedo meñique) a  las cinco o siete mil personas que verdaderamente han estado implicados en estos disturbios. Buscaban una buena causa para terminar de desequilibrar al gobierno, destituir al primer ministro y volver  a tener la sartén por el mango…  llevan casi un año intentándolo y este era un buen momento… nada más. Lo consiguieron y vuelve todo a la “normalidad”.

 

Seis muertos, más de doscientos heridos, pérdidas en negocios locales imposibles de calcular y cientos de vehículos destrozados. Hoy es jueves y yo llevo tres días viéndolo con mis propios ojos. Pero estos hechos se difuminan rápidamente  en la cotidianeidad paupérrima de este país. En unos días se terminará de diluir con la realidad de todos los días mientras que ahora serán otros los que manejan desde sus despachos el destino de este país. Lo mismos de siempre seguirán sin comer decentemente, seguirán muriendo desnutridos.

 

El resto son lamentables consecuencias, coletazos de azuzar a una masa con derecho a rugir, una masa que puede descontrolarse si no se la maneja bien, porque de veras tienen hambre… Qué tengan cuidado porque ahora los que son otros, tal vez puedan encontrarse dentro de unos meses con la horma de su zapato….

 

He vivido todo esto desde una posición privilegiada. Con luz casi permanentemente, conexión a Internet, aunque las veces en que me decía que era “limitada o casi nula” fueron demasiadas y hasta me lo llegué a tomar como algo personal y tenía que releer el mensaje varias veces hasta darme cuenta de que no hablaba de mi, si no de la conexión (esto me lo tomaré como un exceso de protagonismo del que me tengo que tratar). Agua, comida no faltó… alguna cervecilla de más no hubiera venido mal…la próxima vez habrá que calcular mejor….

 

Me he sentido muy protegida, informada, comprendida por los compañeros, amigos y amigas que se han incorporado a mi vida durante estos últimos meses y por supuesto por los de siempre (familia con o sin lazos de sangre, familia). Amigos haitianos, españoles, trabajadores de la ONU, policías, personal de la embajada, cooperación española, etc. Y me he sentido acompañada, querida en todo momento por el personal (mis queridos compañeros y compañeras) de Fe y Alegría Haití, todo Entreculturas (todo) y la Federación Internacional de Fe y Alegría… GRACIAS VIDA, por ser tan generosa conmigo.

Posted by Tap-tap at 16:17:39 | Permalink | Comments (2)

Tuesday, April 1, 2008

Fruta de temporada.

Ha comenzado la temporada del mango… ya tenía ganas…
 

Qué lejos queda para nosotros eso de la fruta de temporada, verdad? En estos tiempos (queda demostrado una vez más que nada depende de los tiempos que corran sino también del espacio en el que nos encontremos) que se puede encontrar fresas, melocotones, uvas, sandías, piñas y melones cualquier mes…

Y me acuerdo de los mangos porque conozco a dos o tres señoras que los venden por la calle (bien ricos). Tienen su arbolito en casa (o en la del vecino) y cuando maduran tienen algo más que ofrecerle al mundo para ganarse la vida…y lo hacen en la calle porque no tienen otro sitio y buscan a las que salimos de las tiendas para ofrecer su mercancía.


Hace ya unos años comenzó a fraguarse el mercado de Petionville consolidado por el éxodo de miles de personas que subían a este barrio “alto” desde la ciudad para refugiarse de la violencia que durante los años 2004 y 2005 sufrió este país. Del mercado ya os hablé ¿no recordáis el olor? pues han acondicionado una zona para que todas estas vendedoras ambulantes (con puesto fijo) se trasladen y dejen el barrio limpio (de haitianos?)…Han acondicionado una nueva, gran y lejana zona…


La madrugada del domingo al lunes pasado la policía comenzó a desmontar los cuatro o cinco millones de maderos, palos, tablones, telas (o eso es lo que parecían) y plásticos que conformaban el mercado para que cuando llegaran a su quehacer diario, los vendedores, mejor dicho las vendedoras porque son mayoría, no pudieran siquiera ocupar el espacio que por antigüedad tenían asignado y les animaban a trasladarse rápidamente a la zona nueva para intentar agarrar a tiempo… (porque amablemente les avisaban de que la mayoría ya están asignados a familiaresamigosoacreedoresdealgúnconocidoaunquesealejano
delaspersonasdelayuntamientoresponsablesdeestajustadistribución… ufff!!!!) ….alguno de los espacios que quedaban por adjudicar por el que además tendrán que pagar (esto último lo tengo que confirmar de alguna fuente más fiable).
Estas y otras (como la regularización de las placas de  los vehículos) son medidas lógicas, higiénicas, sociales pero muchas cosas tienen-tendrían que pasar primero para poner en marcha un sistema de recaudación justo si es que existe, porque quien sigue pagando los platos rotos son siempre los mismos… los que no tienen para pagar el colegio de sus hijos e hijas, los que tienen un pie amputado por una herida mal curada porque no pueden pagar siquiera la medicina que necesitan, ya no hablemos de la visita al médico que las receta, por los que se bajan del tap-tap porque les falta un gourde…me lío y no debo, perdón!…


El lunes por la mañana lo que me encontré de forma inesperada fue una multitud añadida a la que diariamente me cruzo (dos multitudes, pues!) cuando voy atravesando el mercado para tomar mi primer tap-tap del día. Una multitud gritando, cantando, saltando y lo peor… exacerbada.

Vi a cientos y cientos de personas que se sumaban a los miles ya existentes y que acudían a raudales para manifestarse con la turba.

Vi a jóvenes que nada que tienen que ver con el mercado que cruzo a diario pero si con la carestía de esta vida cada vez más opresora.

Vi a una masa ingente y ciega pero acompasada gritando el mismo lema “basta, tenemos hambre”

Y vi a una de las señoras a las que a veces le compro mangos saltando, cantando, gritando, fuera de si con un madero en su mano capaz de dejarse el alma con tal de que alguien la escuche… Tiene hambre!


El lunes cerraron el mercado de Petionville pero seguiré comprando mangos en la calle.

Posted by Tap-tap at 21:33:57 | Permalink | Comments (1) »