no existen, nunca existieron….
Todos estos días están siendo un atropello… un accidente. Regreso a Haití con las horas contadas, el tiempo justo de terminar un trabajo y volver rápidamente a Dominicana. Descubro las nuevas miserias sucedidas durante mi ausencia.
Las carreteras aunque abiertas casi impracticables conservan los estragos de la lluvia de los últimos días, las casas destrozadas y anegadas de lodo y sus gentes con la paciencia infinita entierran a sus muertos con hambre de días. Muertos que nunca saldrán en las estadísticas porque no existen, no tienen papeles, indocumentados… no existen, nunca existieron….
Y sigue lloviendo….
Entre toda esta miseria, me visita Enmanuelle, Israel y Judith van al cole… me enseña fotos y nos agradece. Cada tres frases una de agradecimiento…. Nos ha regalado un ramo de flores silvestres, preciosas… que le ponen color a la tragedia y una sonrisa a mi vida. Ya os mandaré las fotos…
Y mi vida no para, de nuevo en Dominicana…