Saturday, September 29, 2007

lo más bello y lo más oscuro

Lo bueno y lo malo de vivir este tipo de experiencia es que estás más expuesto a toparte en cada segundo con lo más  bello y lo más oscuro del ser humano, sintiéndolo hasta físicamente. Y lo sientes con el estómago, en el hígado, dentro de los ojos, las orejas, las rodillas. Te estalla el corazón, te tiemblan las piernas, se te quita el apetito o te comerías una vaca…. Hoy me hubiera comido una vaca… pero de rabia!

 

A pocos metros de la oficina hace unos meses inauguraron un orfanato, un centro de adopción y cada día,  casi siempre, hay gente en la puerta. Familias negras que llegan a dejar a sus hijos, a dejar a sus hijas; familias blancas que viene a recoger a sus nuevos hijos, a sus nuevas hijas….

 

Esta mañana he venido temprano a trabajar. Cada mañana pasamos temprano por delante del edificio donde a esas horas se escucha llorar y gritar decenas de diferentes voces. Llamadas de bebés que despiertan y tienen hambre, que despiertan y tienen sueño, que despiertan y tienen necesidad de estar con sus madres, con alguien que les quiera de forma especial….

 

Hoy, a unos metros de distancia antes de llegar al edificio, había un hombre sentado en el suelo con un bebé de unos siete-ocho meses en brazos y otro niño de dos-tres años que jugaba tranquilo junto a ellos con unas piedras. Ya sabéis mi afán por saludar a todo el mundo y por supuesto nos cruzamos un bonjou! muy educado, rápido, casi sin mirarnos….

 

A los tres segundos o dos pasos, oí su voz, me llamaba…. Madam!!! Madam!! ….Lo sabía! …sabía que iba a pasar… y no quería darme la vuelta…. pero la di y le escuché y me paré y le miré de veras… Sus ojos negros, su gesto duro, su cuerpo sucio. Sus ojos estaban llenos de lágrimas, su rostro de dolor y su cuerpo  de cansancio…

 

Primero señaló a su bebé, luego a él, luego al otro nene, luego a él y luego a la casa, al edificio, al orfanato y de nuevo comenzó a señalar con su dedo torpe, cansado, a su bebé, a él, a su otro hijo, a él, al orfanato. Haciéndome entender que necesitaba ayuda, que quería dejar a los niños en esa casa grande, pintada, terminada, bonita,  a la que entran muchos blancos y salen familias, con un nuevo nene, con una nueva nena y cuanto más pequeño, más pequeña…. mejor!

 

No puedo ayudarle, aunque soy blanca yo no trabajo ahí… voy un poco más lejos… lo siento!

Y me giré deprisa pero llegué a ver en sus ojos la desesperación, la tristeza, el sufrimiento… Como en otra ocasión muy parecida pero tan diferente que pude compartir la plenitud, los nervios y la felicidad de una nueva madre que no entraba de la casa… esta vez salía …y lo hacía acompañada.

El hombre negro, la mujer blanca no se conocen, no se verán nunca, no serán conscientes el uno de la otra y me pregunto ¿tendrá que ser siempre así? ¿Tendrá que suceder que para que una persona sea feliz otra debe ser desgraciada? ¿Será verdad eso de cuando cantábamos que me perdonen por este día los muertos de mi felicidad”? ¿querría decir esto?

Posted by Tap-tap in 17:35:41
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