el tele-transporte es por fin una realidad
Una excursión al noreste de Haití. Casi tres días, no muchos kilómetros, unos 160 y si mucha adrenalina. Haití, este Haití que me hiere… He tenido la gran suerte de poder conocer una parte de Haití que muchos de sus habitantes ni siquiera saben que existe … He disfrutado, he saboreado cada segundo de un viaje al centro… de la Nada y lo quiero conservar en mi memoria casi tanto como si fuerais vosotros.
Llegamos hasta algunas de las esquinitas más escondidas de este país, lugares que ni en el mejor de los mapas existen… sólo existen allí, sólo existe para sus habitantes…. y de vez en cuando un cartel que avisa la existencia de un proyecto, un programa de alguna organización internacional. Un cartel viejo, ajado, descolorido de una ayuda humanitaria que no se nota… son los únicos carteles que he visto. No hay carteles que mostraran el nombre de la aldea que atravesamos, por grande o pequeña que fuera, no hay carteles que nos indicaran que ruta seguir pero llegamos a nuestro destino.
No se muy bien como describiros los caminos inexistentes que hemos recorrido. Ahora desde la distancia me parece que la explicación más aproximada a la realidad es contaros que atravesamos un túnel, que viajamos en el espacio-tiempo y que la descomposición y reagrupación de las moléculas que tanto añoraba el tele-transporte es por fin una realidad, porque si os cuento por donde metimos el coche, tal vez no me creáis!
Pero además de la aventura del viaje al exterior, otro estaba sucediendo y no menos impactante. Este otro viaje sucedía en el interior de mi, dentro. Este acercamiento a la realidad del país, a sus raíces, a sus gentes, a sus costumbres, ha hecho que me explorara en la realidad de mi misma, en mis raíces, en mis costumbres y que todo se moviera para completarse. Este movimiento provocó momentos de pánico como cuando construyes un castillo de naipes y cuando estás casi terminando, al poner una de las últimas cartas, rozas una que estaba colocada de forma un poco dudosa y todo se tambalea pudiendo llegar a caer…. Y sabéis… me está gustando esta sensación, aunque a veces me derrumbe para seguir completándome.
Yo que ando en formación de gente para enviar a proyectos, siempre me sonrío cuando me piden documentación … es difícil transmitir que para llegar a los sitios donde realmente hace falta presencia, no hay mapas ni carteles. En el fondo es una metáfora de otros viajes hacia dentro, a los que también da miedo adentrarse no sea que sea el centro de una “nada” como de la que hablas. Ando formulando un proyecto de salud para Ecuador y me sonrío de lo enrevesado y de lo técnico y del marco lógico y de los indicadores, luego la realidad, en su primer esquina, desarma y descuanjeringa, igual así debe ser, no te pierdas hermanita, deja un hilo o una miguita de pan en cada esquina, no tanto por ir a buscarte, como para saber que has estado, un beso.