Monday, February 9, 2009

Ayiti, mwen pral toujou sonje w!

El viernes pasado disfruté mi último trayecto en tap-tap (al menos de esta etapa) y fue delicioso. Tuve suerte. Tomamos el tap-tap en marcha casi corriendo detrás de él porque aunque iba vacío no podía parar (era una esquina complicada y desde atrás presionaban otros conductores que también buscaban clientes, pura competencia). Yo fui la primera en subir y detrás cuatro hombres. Cada uno de los cuatro se dio un golpe en la cabeza según subían y una vez sentados, cada uno de los cuatros con su manos tocándose el posible chichón, riéndose entre ellos, me preguntaron si yo me había dado… no! Yo no me he dado, gracias a Dios! porque no tengo la cabeza dura… y rieron más aun… pero no por este comentario sin gracia. En ese instante, la respuesta unánime de los cuatro fue. “la única blanca que viene en tap-tap y se monta en marcha mejor que nosotros…” A partir de ahí disfruté de una conversación muy agradable y hasta les hablé de la pena que tenía por dejar el país, Ayiti!


 

Siempre imaginé, supe, que no sería fácil pero también pensé que pasado el tiempo hasta tendría ganas de despedirme de Haití. Que llegaría un momento en el que me bloqueara, me descorazonaría completamente o sencillamente que me cansaría y que eso haría que dejara el país con cierta alegría, pero la alegría que me queda la pone todo lo que quedó a donde ahora voy.

 

Dejar Haití tras casi dos años me está produciendo mucha tristeza. Y quedan cosas bellas, grandes amigos y amigas, compañeros de trabajo, de lucha y compadres y comadres que relajaron momentos difíciles, experiencias insólitas, aprendizaje sin tregua, conocimiento acumulado, mucho compartir, y también sufrimiento, vida y muerte, pobreza, comprobar la diferencia a diario entre la miseria y la miserabilidad, la riqueza de corazón en muchas personas que te enseñan que vivir con muy poco no es dramático, que lo dramático es pasar hambre o que muera un bebé por una diarrea (que por desgracia ocurre constantemente) contrastes culturales que nos unen y nos distancian, sumisión y rebeldía que conviven transformándolo todo.

 

En este país lleno de injusticia, de una extraña violencia constante palpable pero no visible, de corrupción, de inequidad, de esperanza, de alegría, de bondad, de música, de arte …en este país he sido feliz.

 

Pero me queda un sabor un tanto amargo, queda una sensación que me encoje y que me seca. Queda el sentimiento de no haber hecho todo lo posible, de no haber dado todo, de que me podía haber implicado más, luchado con más fuerza, y a la vez esta sensación hace que me siga sintiendo viva y con ganas de seguir esta opción de vida que muchos no comprenden, a veces, ni yo misma,

 

Sólo una palabra más, una palabra manida pero llena de contenido, llena de todo mi cariño, de mi AMOR por quien me apoyó, me acompañó, me guió, me aguantó (cerca y lejos) por quien vi sólo de refilón, por quien desconfió de mi y por quienes después de estos dos años me siguen queriendo, por quien me protegió, por los que se aprovecharon, por los que me aproveché. A todos los que llenan mi corazón de una u otra forma, una vez más esa palabra: GRACIAS.

 

Hasta pronto Ayiti, Map toujou sonje w

Nap Kenbe!!!

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Monday, February 2, 2009

un “compartir”

Desde enero ya miro con ojos de despedida.


 

Hoy comienza mi última semana de este proceso de voluntariado en Haití, y cada vez que paso por un determinado lugar o me cruzo con alguien me pregunto si será la última vez.

 

Ya no veré este año los flamboyanes en flor con ese rojo intenso que envuelve el paisaje.

Me dejaré de encontrar a Junior al acercarme al mercado donde cojo el tap-tap o cuando llego por la tarde y dejará de mostrarme la foto de su hijo cada vez que nos vemos como si fuera la primera vez que me la enseña y yo hago como si fuera la primera vez que la veo (Junior debe de tener 26 años y es un padre orgulloso, muy despierto y amable y me ha protegido más de una vez).

Dejaré de discutir y reír con los chicos que siempre me venden flores a la salida del super.

Los niños que viven en la calle dejarán de pedirme comida y dejaré de frecuentar a algún que otro conductor de tap-tap y compañeros de viaje con los que coincido casi a diario.

Ya no compraré mangos a las vendedoras de fruta (ahora  comienzan de nuevo a abundar).

Dejaré de saber de Enmanuelle y su familia (en su casa no tienen Internet… tal vez ni sepan que es eso… exagero? No tienen agua, no tienen luz, no tienen espacio, exagero?)

Lloro al recordar a Rose, James, Wilex y Lonly compañeros de casa mi primer año (excepto de James de los demás se que están mejor)

Esta semana seguiré saludando a La Faraona, que ahí sigue en su misma esquina, eso si! sonriéndome todos los días, hasta me llama “cherie” …pero sólo esta semana.

Dejaré de meter en el bolso esas pastillas que me debo tomar a diario y al menos tener a mano para una semana (por precaución, nunca se sabe que puede pasar) y la linterna dejará de ser un bien de primera necesidad.

Quedará muy lejos de lo necesario tener provisiones de agua y comida en casa  por si comienzan los disturbios callejeros de nuevo.

 

Me duele despedir a los compañeros y compañeras de oficina, ellos seguirán en la lucha, y a los profesores y profesoras, a  los niños y niñas de los colegios, a las personas de las comunidades que he visitado con la frecuencia que me han permitido, desde acá y con toda mi humildad y amor, les deseo tengan el coraje para no abandonar nunca este camino de búsqueda de un mundo más justo a través de una educación de calidad.


Me queda una ida sin vuelta en el bus que pasa por Malpase-Jimaní, la frontera con Dominicana, y ya sólo me hervirá una vez más la sangre porque será la última que sea testigo de la desfachatez con que la policía dominicana desprecia al haitiano tratándolo peor que a un animal. Y será la última vez que veré a mis amigos haitianos de la aduana, vendedores de tarjetas de teléfono, limpiabotas, ladronzuelos o cargadores de carbón que me reciben siempre con la alegría y el alboroto (a veces convertido en tumulto) de quien tiene hambre y va a recibir un bocadillo o una galleta de chocolate y será la última vez que de su boca pueda oír “manmi olga” y que se cuelguen de mi mano disimuladamente como diciendo gracias. Chavales de 8-12 años a quienes robamos su infancia.

 


Se me quedan muchas cosas dentro, este sólo es un momento para compartir. Irán saliendo más. Y compartir que cuando pienso en todo esto automáticamente, sin poder evitarlo, nacen sin control lágrimas que se convierten en trocitos de cristal que me raspan como cuchillas allá por donde pasan.

 

Intento vivir el presente como me han enseñado aquí pero no lo consigo. Inevitablemente hago repaso de cómo estaba y como está el país, la ciudad, el vecindario, amigos y conocidos, hago inventario de mi misma… y recuerdo situaciones, anécdotas, cada una de las personas que entraron y las que se fueron.

Ahora soy yo la que me voy y duele… duele mucho.

 

Perdonad, sólo era un compartir…

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Wednesday, January 14, 2009

Pestañeo y ya estamos en el 2009… cómo pasa el tiempo!

Ando de nuevo por Puerto Príncipe y me siento como en casa. Dejo en la península a mi familia, grande amigos y amigas, compañeros de vida. Personas a las que quiero con locura y que me quieren. Dejo situaciones que me gustaría acompañar presencialmente y aun así, cuando mis pies pisan tierra haitiana, me siento feliz.


 

Un pestañeo y ya estamos en el 2009… cómo pasa el tiempo!

El otro día leí que el tiempo pasa deprisa cuando no tienes muchas cosas que hacer, cuando no suceden cosas que rompan con lo cotidiano, cuando las sorpresas dejan de ocurrir. Lo publicaba una persona jubilada que le parecía como por momentos se acercaba rápida y dramáticamente a la última sorpresa que rompe por completo con lo cotidiano, sin remedio y eso le debía producir una gran sensación de vértigo.

 

No me sentía para nada de acuerdo con la reflexión, tal vez porque no estoy en esa posición (aun me quedan años para la jubilación) aunque para la última sorpresa, esa que rompe con todo, nadie tenemos previo aviso.

 

Al contrario de lo que leía, creo que el tiempo pasa deprisa cuando se rompe con lo cotidiano, cuando cada día tiene sorpresas, cuando no existe la rutina, cuando estás con todos los sentidos puestos en el segundo que estás viviendo, cuando lo que vives te llena, cuando creces a cada momento aprendiendo de los errores y disfrutando los placeres que la vida nos ofrece a cada instante sin dejarlos escapar.

 

Y espero que hasta el último suspiro en esta tierra (me queda poco por acá) lo viva pensando, sintiendo que el tiempo pasa deprisa, extrañándome porque un minuto debe de tener menos segundos de los que nos dicen y espero seguir sintiendo la diferencia de mirar el tiempo hacia delante o hacia atrás.

 

Una de las cosas que he aprendido en este viaje (interno-externo que cada cual lea lo que quiera), lo que he llegado a comprender viviendo en este lado del mundo, es algo que ya hemos escuchado antes, es lo diferente del concepto del tiempo en el  ser humano. Cuán cultural es la percepción del minuto y la importancia tan diferente que tiene el calendario. Viviendo por acá se comprende y acepta que no existe el “futuro”. Existen personas que no se preguntan jamás que harán mañana, que profesión tendrán, que quieren ser de mayores, o que no planificarán jamás sus vidas ni si quiera para el año nuevo que entra porque para ellos el futuro es esa misma tarde, a lo sumo es el día de mañana y nunca irán más allá, un año se hace largo y se pierde en su pensamiento y planificar a más tiempo es algo que raya la ciencia ficción.

 

Convivir a diario con ello hace que salten a la vista y al corazón (a mi vista y a mi corazón) el desasosiego siempre presente de que no existe la palabra futuro para millones de personas, con todo lo que ello conlleva. Pero también saltan todas las ventajas de sentir que el tiempo es el que vivimos, el tiempo es solo presente y así se intensifica cada minuto cada segundo que se está viviendo, no el que se vivirá ni el que se vivió.

 

En estos días no hay combustible en las gasolineras y de nuevo las calles son riadas de personas que se ponen en marcha cada día con la luz del sol. No hay casi transporte público (ya saben… “púbico”) y las distancias son largas y difíciles (Haití quiere decir tierra montañosa-alta y esta ciudad esta llena de pendientes). El mercado negro controla las pocas existencias y el precio se triplica por galón de gasolina. Pero la mayor parte de las personas con las que me cruzo no se preguntan cuando parará esta carencia de gasolina… “mañana” para ellas no existe.

 

A veces, y sólo a veces, me gustaría interiorizar esta percepción y así mi presente sería fuerte y viviría cada momento sin pensar en que vendrán otros, porque cada vez que pienso que los días que vendrán serán lejos de aquí… se inundan mis ojos, se inunda mi corazón, aunque se que lo que me espera, este futuro que yo si tengo-percibo, me llegará lleno de felicidad, pleno de otros sentimientos, lo se!

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Tuesday, December 30, 2008

Tres semanas por la península, Feliz 2009 a todos y todas

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Friday, November 14, 2008

Terrible

En los últimos días ha sido noticia internacional el derrumbe de dos escuelas en Puerto Príncipe. Una de ellas sucedió cerca de donde vivo, la más grave.


 

Casi 100 muertos bajo los escombros, más de 150 heridos muchos de ellos muy graves. Este es el resultado de las construcciones caóticas, en terrenos difíciles y peligrosos que se hacen sin control y minimizando los precios a costa de aligerar en los materiales y sobre todo sin contar con la supervisión de la obra por un ingeniero o un arquitecto, demasiado caro.

 



Y ¿por qué?

 

Opino:

Primero, no existe ningún control por parte del gobierno, no están ellos para esos trabajos mundanos de ir controlando las construcciones en un país superpoblado. Ni los ministerios, ni los ayuntamientos, ni el resto de funcionarios lo hacen. Están ocupadísimos sobre todo en negociar comisiones y contratos con los organismos y agencias internacionales en otras tareas mucho más complejas y de presupuestos más apetitosos…

Segundo, Haití es el país más pobre de América Latina y a la vez debe de ser (no creo equivocarme) uno de los más caros… y me explico. En la institución para la que trabajo estamos pidiendo presupuesto para la realización de un edificio de dos plantas que contenga doce aulas, una zona para la administración, sala de reuniones, despacho para la dirección, un comedor con una pequeña cocina y depósito, los sanitarios necesarios para dar servicio al alumnado y al profesorado. Se trata de una construcción sencilla, de unos 900m2 por planta en forma de L y sin florituras en una de las áreas más pobres del país. El presupuesto más barato alcanza los 415.000 €

 

En un país en el que tendrías que trabajar más de 200 años para construir un edificio en condiciones dedicando en exclusiva  el salario… en un país así, los edificios se derrumban con mucha más frecuencia de lo que salen en la prensa.

 

En un país en el que el salario medio mensual está en torno a los 140 €, en el que el paro supera el 70% de la población y un litro de leche cuesta 2’20 €… en un país así, existe una alta y siempre vergonzosa tasa de malnutrición infantil severa.

 

En estos días muchas madres lloran la pérdida de sus hijos e hijas pero no sólo por el doloroso y brutal derrumbamiento de la escuela de Petion Ville… terrible.

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Sunday, November 2, 2008

En el tiempo de las mariposas

En el tiempo de las mariposas es el título de un libro de Julia Álvarez, escritora dominicana que novela la historia, la dura realidad de la vida de las hermanas Mirabal luchando contra la dictadura en la época de Trujillo. Es de fácil lectura y nos presenta un trocito de la memoria de esta isla, así podemos comprender algunas circunstancias de su realidad actual.


 

Hasta aquí nada de lo que quiero hablaros hoy… pero el título me requería esta pequeña y atrevida presentación.

 

Lo que quiero contaros hoy, lo que quiero acercaros, lo que me gustaría que vierais a través de mis ojos… es literalmente las decenas, cientos de mariposas que podemos ver en este tiempo… Es espectacular… Ando embobada. Me quedo mirando a mí alrededor saltando de una en otra mariposa según se cruzan en mi camino, intentando descubrir otro nuevo tono, otro color.

 

Las hay lisas o con motas pero siempre resalta una tonalidad. Con grandes alas blancas y negras, rojas, anaranjadas, azules, violetas, ocres, marrones, amarillas… Hay muchas amarillas, pequeñitas, muy pequeñitas (estas revolotean muy rápido y se dejan observar menos). Le ponen un significativo toque de color a este escenario que en esta ocasión, más bucólica, también hago vuestro.

 

El espectáculo es magnífico, sobre todo para los habituados como yo a verlas casi siempre en cromos o en alguna presentación de esas que a veces nos mandamos tan bonitas y que lo que más me he acercado a esta experiencia que ahora vivo es nuestro tiempo de las mariposas nocturnas o polillas de la época pre-estival. Ese bichito nocturno que nos da unos sustos tremendos y que se pasa su corta vida pegándose de morros contra todas las bombillas encendidas y cuyas larvas pueden llegar a comerse trocitos de nuestra ropa.

 

Qué forma tan diferente tenemos, tengo, de recibir a las mariposas y a las polillas. Qué forma tan diferente de aceptarlas o no, siendo al fin y al cabo un ser vivo tan semejante y con una forma de vida tan próxima (porque digo yo que las larvas de las mariposas algo comerán…). Sólo que una nos parece bella, elegante y la otra fea, desquiciada…. Por ejemplo: me encantaría que se me posara una mariposa, cuanto más grande y vistosa mejor. Hasta me sentiría un poco elegida, tocada por la dicha, en paz… Pero ¡ay! la pobre polilla  que no choque conmigo, si no quiere toparse con su último morrazo.

Ayer entró una mariposa enorme en casa y la pude ver de cerca, parecía no tener mucho miedo (pobre incauta) y si mucha curiosidad… como yo misma en este viaje… sin miedo y con curiosidad. Me acerqué a abrirle las baldas de la ventana para que pudiera salir más fácilmente. Era grande (bueno… no tanto como Dña. Pepita, es cierto… pero era grande.) y tenía un tono en general ocre. Me acerqué con cuidado y me dejó observarla, disfrutarla… Tenía unas manchas en un rojo intenso perfiladas en negro y otras minúsculas en blanco brillante… preciosa…

 

En otras ocasiones también he abierto la ventana e incluso apagado la luz para ayudar a la pesadísima de una polilla a salir de mi invadido espacio. Mientras que con la mariposa, al abrirle la ventana, sentía que le devolvía su preciada  libertad, a la polilla sencillamente la estaba echando de mi casa por pesada, por invasora y por torpe, mira que ir chocándose con las bombillas….

 

Me paro un poco, reflexiono, releo, comparo, me sorprendo… siento que estoy confundida.

 

La próxima vez que me encuentre con una polilla voy a intentar mirarla con los mismos ojos que a la mariposa de ayer. Voy a intentar tratarla con el mismo mimo, con el mismo respeto, con el mismo cuidado y atención porque son seres vivos semejantes y con formas de vida tan próximas…  

 

La diferencia está dentro de mí, sobre todo dentro de mí….

 

¿Por qué me parece que esta historia me suena pero de otra cosa que no son mariposas??????

 

Nota: hace unos minutos me he encontrado con una viñeta de El Roto que refleja una de esas tantas historias relacionada con esta y me ha gustado, El efecto mariposa. Os pongo el link:

http://www.elpais.com/vineta/?d_date=20081102&autor=El%20Roto&anchor=elpporopivin&xref=20081102elpepivin_3&type=Tes&k=Roto

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Friday, October 24, 2008

Plato del día: ensalada de pasta y huevo duro. Precio especial para menores indigentes

Creo que ya he hablado de esto en alguna ocasión. Una de las características de esta estancia, de este viaje es aprender a vivir sin rutina, en cuanto crees que la has pillado… zas!!!! se fue, queda rota … no hay un día similar al anterior, en cualquier momento pasa algo que lo hace especial, diferente…. Y eso te hace vivir con todos los sentidos y sentimientos en alerta…


 

Si existe cierta cotidianidad  en el paisaje: la pobreza extrema de los niños y adolescentes que viven en la calle; la presencia de UN con sus brillantes cascos azules y sus coches blancos, los jeep cargados de armas y las más vistosas, las tanquetas; los multitudinarios tap-tap o el transporte púbico…perdón público…(siempre me pasa lo mismo) que llenan esta ciudad de color, bocinazos, gritos preguntando el lugar de destino y frenazos que no siempre acaban bien; el mercado inextinguido, que cada día se vuelve a ocupar con diez o veinte vendedoras más, volviendo a su ser poquito a poco, como para que no nos demos cuenta, para que no se den cuenta; los coches de las insignes organizaciones internacionales que transcurren por las calles de arriba abajo y de abajo a arriba, siempre con urgencia y  autoridad; las toneladas de basura que generamos a diario; las calles atiborradas de gente a todas horas, …pero esto es sólo el escenario.

 

Lo que ocurre-ocurra dentro de este escenario es imprevisible.

 

Hay unos cuantos (muchos, demasiados) niños y no tan niños (de los 8-
9 a los 12-13 años) que viven en la calle, ya me conozco a alguno. Y utilizo la palabra “niños” y no “niños y niñas”, porque niñas… no hay ninguna. Se ganan la vida intentando limpiar coches, pidiendo o, si el día se da peor, robando…

Los que ya conozco, como me pasa también cuando cruzo la frontera, saben que no les doy nunca dinero. Ya lo saben y es más, cuando llega uno nuevo y me pide dinero, antes de yo poder abrir la boca ya se lo dicen entre ellos, no hace falta que le vuelva a explicar… Y cuando puedo les saco un zumo del super o unas galletillas y me pego con ellos una pequeña charleta.

En una ocasión y siendo ya de noche, no tarde pero si oscura, salía de encontrarme con un español que no tenía coche y volví a pie a casa…no estaba lejos y tampoco era tan tarde, como las 19:30… y alguno de estos chicos me encontraron andando sola por la calle. Por supuesto no lo permitieron y fui hasta casa acompañada-escoltada por tres de ellos, ninguno en altura superaba mi hombro pero ha sido uno de los días que más segura he ido por la calle….

 

El otro día, entraba en un lugar que tiene una zona de aparcamiento previa al local y desde la puerta uno de ellos me reconoció (como reconocen a todos los blancos) me saludó y en la distancia me dijo que tenía hambre… (siempre tienen hambre). No pueden entrar en ese área, los guardias les pegarían de patadas hasta sacarlos de nuevo a su sitio, a la calle y escudándome de esa distancia, le devolví el saludo, le deseé buenas tardes pero nada más… Lamentablemente aprendes a vivir, a sufrir cada día, entre gente que tiene hambre sin que te desgarre el alma (siempre tienen hambre…)

Una hora y media más tarde cuando me dejaron en la puerta de casa, el mismo chaval (unos 10 años)  volvía a estar allá. El mismo, con la misma camiseta azul raída y descolorida, con la misma sonrisa triste. Entonces ya cerquita me volvió a saludar y sin dejarme decir nada me dijo que no había comido nada ese día, que tenía hambre (siempre tienen hambre…) y le volví a decir… “sabes que no doy dinero, a nadie… “ y sin dejar ni un nanosegundo de pausa entre mi palabra y la suya…me pidió que subiera a casa y le bajara algo….(siempre tienen hambre…)

Le dije que me esperara, subí, llené un platito de plástico de ensalada de pasta, le añadí un huevo duro, una servilleta de papel, un tenedor de plástico, una bebida y bajé. Allí estaba esperándome… nunca una ensalada de pasta me ha sabido tan rica… El precio del menú: un beso.

 

Y este pequeño relato no pretende presentar un acto de caridad mísera como tantos otros que podemos realizar a lo largo del día los privilegiados que comemos todos los días, si no que lo que pretende es mostrar que este pueblo no pide sin razón en contra de lo que podemos llegar a pensar en otras muchas ocasiones. Los que piden sin mesura…. comen todos los días. Los que piden comida…. tienen hambre… siempre tienen hambre y siempre son los mismos.  Aproximadamente dos millones de personas  en esta bendita ciudad… más de cuatro millones en este bendito país… siempre tienen hambre.

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Monday, October 20, 2008

Es increible…

Llevaba varios meses sin pasar por un punto determinado del mercado sin motivo ni razón…. Me justifico porque las buenas costumbres de seguridad nos recomiendan-obligan a cambiar las rutas y horarios que utilizamos todos los días, a no hacerlos cotidianos y finalmente la cotidianidad es ir por otro lado y dejas de pasar por una calle determinada sin darte cuenta… y ayer, después del trabajo y al bajar del tap-tap, iba preocupada porque debía encontrar una piececita para arreglar una tapa de un inodoro (en otras circunstancias cambiaría la tapa entera sin pestañear). Recordé que podía utilizar esta ruta que tan fácilmente había obviado para acortar camino hasta la “quincaillerie”.


 

Lo más grave es que, también sin darte cuenta, dejas de ver a ciertas personas, vecinos, vendedoras. Lo más agradable de buscar el atajo ayer, es que un par de vendedoras y un chaval a los que solía saludar se acordaban de mi… no sólo de mi, soy fácilmente reconocible…
 
se acordaban de mi nombre… “mami olga” … Conocían mi nombre porque meses atrás yo se lo dije… porque tras tres o cuatro saludos llamando mi atención gritándome “blank”, “blank” me acerqué a ellos, les saludé con un apretón de manos y les dije… “soy “blank” no lo puedo negar, pero me llamo Olga y prefiero que me llaméis así!

Sus risas se dejaron oír hasta el final del mercado y ayer, las recordaron, se dieron cuenta en seguida de mi  presencia y entre risas me llamaron, esta vez por mi nombre (más el mami delante… lo que le da un tono tan cariñoso que me estremece siempre, aunque para ellos sea algo de lo más normal) Me paré a saludarles, me acerqué de nuevo hasta donde colocan a diario su mercancía: un cesto de paja llenísimo de de todo, de cualquier cosa vendible, al borde del desbordamiento (lo que significa que finalizando el día no han vendido mucho).

Pregunté por sus familias, por sus cosas… se seguían riendo y contestaban bien, todo bien,… creyeron que me había ido,… hacía mucho tiempo que no me veían,… se alegraban de verme…


No querían venderme nada, sólo saludarme… Para despedirnos, el chaval, del que desconozco su nombre… me dijo “tu no eres “blank” tu eres mami olga” …es increíble.

 

…una lección más de la humildad que necesito trabajar a diario y para aprender a mirarme, a mirarnos en los ojos del otro.

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Sunday, October 5, 2008

tres meses….

pero sigo aquí… y no me olvido….

 

No puedo describir todo lo vivido en los últimos días, las últimas semanas, los últimos meses… demasiados datos, sentimientos pero como conclusión… la de siempre… tengo mucha suerte… muchísima!!!!!

 

Suerte de tener amigos-as (de los de verdad), suerte de encontrar acá corazones grandes y la des-dicha que significa conocer también corazones pequeños, los encogidos, dolidos, tristes y constantemente enfadados consigo mismos y con todo su alrededor… a esos es más difícil quererlos y por ello más importante.

 

El resto se ha hecho, se ha vivido, sentido, llorado y amado… en estos tres meses la vida ha seguido regalándome… vivo, siento, lloro y amo…. constantemente, a la vez….

Pero todo esto se torna pequeño cuando miro a mi alrededor, todo… los buenos momentos, el amor de mi familia, el cariño de mis amigos (los de verdad), el rencor y la des-dicha de aquellos que generan malicia… todo podría caber en una botellita de esencia cuando veo el sufrimiento de este pueblo, enmudecido por el agua, por el lodo, este pueblo siempre duramente castigado…. Y ahora!!! (no antes…) después de más de un mes de los huracanes (y aun no ha terminado la estación ciclónica con una gran  probabilidad de que ocurra de nuevo) …ahora, dan las cifras oficiales… casi 800 muertos… ahora… las notas de prensa con los números.

793 personas murieron, 310 están desaparecidas y 548 heridas. 22.702 casas fueron destruidas y 84.625 dañadas. 165.335 familias resultaron damnificadas (a una media de seis miembros por familia….) 990.010 personas afectadas…. Casi un 12 % de la población… BRUTAL….

Y sólo ha llegado un 15% de la ayuda prometida durante los días siguientes por la comunidad internacional… Motivo: LA CRISIS… En nuestro mundo la crisis nos hará no poder elegir un lugar exótico más o menos lejano para nuestras próximas vacaciones, tiraremos con el coche que tenemos  uno o dos años  más, tal vez incluso lo cogeremos menos (bendición para el calentamiento global!!) , a ciertas familias  les costará mandar a sus hijos o hijas a la universidad (si es que tienen más de uno o una), los vaqueros de nuestros sueños se quedarán en la tienda hasta la temporada que viene, algún refresco menos en nuestras neveras y algunas hipotecas quitarán el sueño a muchos y muchas… Aquí, los que aun conservan sus cuatro paredes y techo, han perdido los colchones donde dormían, las tres camisetas que tenían y la blusa blanca de los domingos, el carbón con el que cocinaban, el arroz guardado en la “despensa”, las chanclas, los calzoncillos, la sonrisa, la esperanza, el futuro…. Las cosechas arrasadas y el poco ganado… muerto.

Futuro difícil e incierto para muchos haitianos y haitianas. Yo… me iré de aquí… no se muy bien cuando y viviré la crisis de allá, la nuestra …pero a veces me gustaría poder estar aquí el año que viene, junto a los que no van a tener ni arroz que comer y poder contároslo….

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Saturday, October 4, 2008

Hoy, la solidaridad coordinada es la solución

Este es el texto integro del llámado del SJRM (Servicio de Jesuitas para Refugiados y Migrantes), mientras mi mundo se desmorona entre la alegría infinita de una nueva oportunidad de vida y la desolación de un futuro incierto…. de nuevo la deseperación de este pueblo que amo me pone en mi sitio….

Seguridad en Haití: comida, medicinas, limpieza de calles en las ciudades, construcción de casas reubicadas Dajabón, R.D. 02-10-08
Las imágenes de la ciudad de Gonaives y otras comunidades del Sur de Haití muestran un panorama desolador, después de la riada inmisericorde por el paso de los huracanes Gustav, Hanna y Ike. . Hacerse presente en esa realidad es el mayor desafío al sentido de humanidad. La situación catastrófica urbana y rural nos impulsa a buscar de donde sea y como sea la Solidaridad que se da, la que no se exige, ni se compra, ni mendiga. Hoy tenemos que ser solidarios con Haití, como lo hemos sido con otros pueblos y ellos, a su vez con nosotros. Hoy existe la misma demanda. La espera para mañana será muy tarde. La solidaridad coordinada con los departamentos de Gonaives y Jacmel, de Haití es una exigencia para la vida en el Caribe. El pasado 28 de Septiembre, en horas de la mañana, partimos de Dajabón hacia Gonaives llevando cinco toneladas de alimento de semolina, que producen los Monjes de Jarabacoa y, además varias palas y carretillas para mover el lodo y otros materiales traídos por la inundación de fenómeno atmosférico. Los preparativos del viaje fue fácil: cartas a las Autoridades Dominicanas, y Autoridades Haitianas para lograr el cruce de frontera y poder presentar ante las aduanas el listado de los productos alimenticios y útiles a usarse en las comunidades haitianas afectadas por los huracanes Gustav, Hanna y Ike. Ya en Wanament y rumbo a Gonaives, un trayecto que ordinariamente se puede hacer en 3 horas, duramos 10 horas de viaje para llegar en el camión con los 118 quintales de semolina. La carretera, porque así tiene el nombre (todavía), no se podía avanzar más que a 10 y 20 k/h. En el trayecto encontramos a 3 camiones de carga y pasajeros varados con alguna pieza rota los cuales eran reparados para luego continuar el viaje. El paisaje, en la región Sur de Haití está herido por el deslizamiento de toneladas de tierras y piedras como producto del gran caudal de agua lluvias que engordaron a los ríos, quienes, enfurecidos por la carga inadecuada, violadora de su cauce normal arremeten contra árboles, sembrados, asfaltado, vehículos, casas y personas indefensas dejando el limpio en donde antes había algo levantado sobre el suelo. La emergencia de alimentación para el pueblo Haitiano nos lleva hasta la MINUSTAH, los cuales inicialmente se ofrecieron para llevar en helicóptero las cinco toneladas de alimentos. Pero al final nos informan que sólo están para la SEGURIDAD DEL PUEBLO HAITIANO, Y EL USO DE LOS HELICOPTEROS ES PARA LA EMERGENCIAS EXTRAORDINARIAS ¿y esto que es..?.
Al llegar a Gonaives, no encontramos inundación de agua puesto que ya se había ido a su lugar adecuado, el mar. Pero quedó la inundación de lodo, piedras y ramas de los árboles arrancados por la furia de viento y el agua de huracanes que pasó por ahí hace algunos días. Aún queda el lodo como majarete por todas las calles marginales de la ciudad las que es imposible su tránsito. Lodo tipo torta: seco por arriba y flojo por dentro. Si usted lo pisa a pie o en ruedas, se hunde, como le sucedió al camión nuestro que transportaba los quintales de semolina. Nos sorprendió que, al solicitar información a algunas instituciones de Gonaives sobre las acciones de ayudas para los afectados por la inundación no vimos ¿Qué plan tiene el Gobierno? Qué plan tiene la MINUSTAH? Qué plan tienen las Iglesias? Qué plan tiene la Sociedad Civil? Cada uno de estos sujetos sociales anda por su lado. Gracias a Dios que nuestra presencia sirvió de incentivo para que se creara un Comité de Solidaridad RD-Haití, el que está integrado por: Sor Margaret, Sor Anna, Sor Aparecida, el padre Ephner y el Padre Gerard, quienes tienen como medio de comunicación los teléfonos 509-38-36-29-97 y 509-36-28-14.12, para el recibimiento de donaciones de comida, medicinas y otros artículos necesarios ante estos desastres naturales. Tres mujeres religiosas extranjeras, haitianas por opción, y dos sacerdotes haitianos entregados a renovar la ciudad de Gonaives junto a su pueblo herido. En Wanament està Solidarité Fwontalyé y en Dajabón, Solidaridad Fronteriza pertenecientes al SJRM. Supimos que el Ministerio de la Economía y de Finanzas de Haití ha organizado desde Puerto Príncipe el proceso de solidaridad con los departamentos de Gonaives y Jacmel. De inmediato han tomado medidas generales como la suspensión, provisionalmente, de ciertas modalidades burocráticas durante tres meses. No obstante las Aduanas exigen presentar un listado de productos y luego recibirá la autorización sin pago de impuestos de los mismos.
El Ministerio de Asuntos Extranjeros de Haití ha informado el número de una cuenta, la N° 36047871 y el Code Swift CTTIUS33, las cuales pueden utilizarse para el envío de dinero a los damnificados por los fenómenos que afectaron gran parte de ese territorio.
En fin, la demanda actual de la gente es de alimentos, agua, medicina, detergentes, zapatos de goma, para salirle al frente a los brotes de enfermedades que poco a poco van apareciendo en la ciudad de Gonaives anegada, aún, por el lodo. Por eso hoy la seguridad en Haití es comida, medicinas, limpieza de las calles de las ciudades, construcción de viviendas reubicadas fuera del área de peligro, y la reconstrucción de las carreteras que unen a estos departamentos en Haití. El pago para la mano de obra popular es el beneficio recibido.
La solidaridad coordinada es la solución: Gobierno Haitiano, Pueblo Haitiano, República Dominicana y la Comunidad Internacional.

Posted by Tap-tap at 01:26:29 | Permalink | No Comments »